
En cuerpo y alma
Unalome
Óleo sobre lienzo · 70 x 70 cm
Hay caminos que no se dibujan sobre la tierra, se dibujan por dentro.
Quizás el símbolo que ella lleva tatuado en su piel hable de eso, de un umbral interior que no conduce hacia una vida perfecta, sino hacia ese andar que nos transforma.
Ella cierra los ojos.
En sus manos sostiene semillas y las ofrece a un pequeño pájaro.
Ella nutre sin retener, cuida sin encerrar, ama dejando espacio para el vuelo.
A su alrededor, el jardín guarda flores apenas dibujadas, como huellas de lo vivido. Algunas permanecen, otras se desvanecen con el tiempo, pero todas dejan algo de sí en nosotros.
Y es, en ese instante de quietud que parece haber comprendido, que tal vez encontrarnos no sea llegar a ningún lugar.
Tal vez sea aprender, finalmente, a habitar con conciencia nuestro propio camino.